Cómo encender la chispa del sabor en tu cocina en tan sólo 10 minutos...
Los días habían pasado ya. Victoria todavía era una aprendiz de Maga, pero había dado sus primeros pasos.
 
Lo primero que hizo fue darse cuenta que había que cambiar por entero lo que contenía su refrigerador.
 

La vida es sólo una y está hecha para vivirse bien.

 
Para que cada instante que vivimos nos regalemos lo mejor (que no siempre es lo más caro).
 
Y así Victoria comenzó a apreciar cada instante. No podía creer lo que le estaba dando a su cuerpo y se preguntaba cómo era posible que no se hubiera dado cuenta antes.
 
Pero no se quedó pensando tanto en lo pasado. Al fin de cuentas, ya era pasado.
 
Estaba en sus pensamientos cuando recibió una llamada de Ana, su amiga.
 
Antonio estaba en el hospital por una gastritis terrible, y lo niños habían estado indigestos últimamente y no sabía qué hacer.
 
Con lo que había gastado de medicinas, honorarios del doctor y el hospital, le hubiera alcanzado para invitar a todos a cenar al restaurante del otro día 3 veces.
 
Victoria la escuchó pacientemente y trató de animarla lo mejor que pudo.
 
Y en algún silencio que hubo, aprovechó para invitarla a su casa un rato. Para pasar un momento entre amigas, cuando Antonio se hubiera ido al trabajo y los niños estuvieran en la escuela.
 
Unos días después, Ana llegaba a casa de Victoria, el día era cálido e invitaba a pasar un buen rato.
 
Victoria la esperaba y tuvieron una charla entre amigas.
 
Ana estaba estresada, ya sabes, con dolor de hombros y no había dormido bien.
 
 
Pero para eso están las amigas.
 
Victoria ofreció un delicioso café a Ana.
 
Ana estaba muy entrada en su plática cuando tomó el primer sorbo. Mientras Victoria estaba sentada en la orilla del sillón, muy derecha, sonriendo y expectante.
 
Ana tuvo una expresión de fotografía, por un instante se calló y olvidó todos sus problemas.
 
– ¡Pero qué rico café!– dijo – ¿Dónde lo compraste? ¿Qué marca es?
 
Victoria rió satisfecha pensando divertirse un poco a las costillas de Ana.
Cafe con Caramelo
 
Ana había pensado en modificar su rutina al salir de casa de Victoria tan sólo para comprar el café.
 
Pero Victoria no pudo aguantar más y estalló en carcajadas. Ana tenía los ojos bien abiertos y no dejaba de ver el inusual comportamiento de Victoria. Sólo atinaba a pensar – ¿Qué demonios dije?
 
– Yo lo hice – contestó Victoria una vez que se había recuperado.
 
– ¡Sí, ajá! – respondió Ana absolutamente incrédula – A ver, ¿cómo lo hiciste?…¿Fuiste al súper y compraste una marca nueva?
 
Victoria respondió – No, sólo añadí 1/2 taza de cajeta en 5 tazas de café, lo revolví hasta que quedó bien mezclado. Luego lo decoré con la crema batida… y el toque secreto fueron 2 cucharadas de barras de caramelo toffee cubierto con chocolate picado para decoración.
 
Ana estaba sorprendida.
 
Victoria había logrado que Ana olvidara sus problemas por unos instantes.
 
Claro que Ana seguía un poco incrédula.
 
Pero la Magia se había activado.
 
Al final las amigas habían pasado un tiempo fenomenal y mágico.
 
Después de todo la Magia no está en la extensión de la receta, sino en la intención con la que se prepara.
 
 

Por supuesto, tú también tienes ese poder dentro de ti.

 
Convierte cada instante ordinario en un momento mágico.
 
Sólo toca la Llave de Sabor y entra al Mundo del Sabor…
 
El mismo mundo que llevó la vida de Victoria y la de sus amigos de ordinario a extraordinario…