Cómo encender la chispa del sabor en tu cocina en tan sólo 10 minutos...
 
 
 
¿Cuántas veces no entramos a la cocina deseando elaborar ese guiso que tanto nos gustaba, el que hacían nuestras mamás y abuelas, pero por mucho que lo intentáramos no salía igual, le faltaba ese toque?
 
O cuando deseábamos sorprender a esa persona amada con nuestro limitado conocimiento culinario, eso sí, lleno de amor. 
 
Pero al final no quebrábamos la cabeza porque no conocíamos muchas opciones, y todos sabemos lo que sucede cuando comes lo mismo tan repetidas veces.
 
O simplemente te preocupa comer rico y saludable, ¡toda una tarea! 
 
¿Qué tal cuando te pasas de sal o cuando la pasta te sale cruda y desabrida? ¿O quemada por afuera y falta de cocción por adentro?
 
O escuchas a tus amigas presumirte su receta… o a tu suegra. Y no encuentras cómo pedirles la receta, porque la verdad es que si estaba rica. O no quieres que sea tu suegra quien te la pase.
 
Pero, ¿para qué sufrir?

¡Si la vida esta hecha para disfrutarse!​

Y estarás de acuerdo conmigo que uno de los grandes placeres de la vida es la comida.
 
¿Porqué no conocer los secretos de la Magia de la Cocina?
 
Y comenzar a disfrutar día tras día de esos momentos tan agradables.
 
Y mejor aún ver que las personas que amas, comen bien, lo disfrutan.
 
Ver que tus hijos crecen y se desarrollan sabiendo que lo que les das de comer no sólo es sano y nutritivo, sino delicioso.
 
¿O qué tal que sorprendes a la persona que amas en una ocasión especial con tus dotes culinarias y lo que se enciende es la chispa del amor?
 
Porque por supuesto. Lo que importa es lo que viene después.
 
No es tan sólo ese momento de bocados llenos de sabor. 
 
Sino la plática, las sonrisas, el saber que no importa cómo está allá afuera. 
 
En tu mundo, en tu casa las cosas están más que bien.
 
Y nos recuerda que muchas de las grandes negociaciones se hacen en comidas.
 
Pero no sólo las negociaciones…
 
También los romances, las uniones familiares y las grandes amistades.
 
Grandes historias comenzaron alrededor de platillos deliciosos. Pero también algunas se arruinaron por ellos.
 
¿Pero para qué pensar en malas experiencias? 
 
Seguramente algunas sean graciosas, o lo sean con el tiempo.
 
¿Pero qué mejor que platicar de ellas como anécdotas del pasado? 
 
Por supuesto frente a un guiso mágico que preparaste.
 
¿Quién no quiere comer delicioso todos los días?
Es como Victoria, una amiga que pensaba que no era buena en la cocina, compraba puros empaquetados en el super porque no tenía tiempo.
 
¡Sí! De esos que vienen refrigerados, con colorantes y saborizantes artificiales (de esos que dicen las malas lenguas que tienen componentes que nos enferman) y que sólo llenan y se apelmazan en nuestro organismo.
 
Victoria, como muchas personas, pensaba que con eso podía satisfacer su hambre, total, comía y seguía con sus actividades diarias.
 
Victoria tenía una amiga, Ana, que también era fan de los empaquetados y el horno de microondas. Y Ana alimentaba a sus hijos y a su esposo con esto. 
 
Andrés, amigo de Victoria, platicaba siempre con ella mientras comía una sopa Maruchan. Platicaban de cualquier cosa y reían. Ah, una de las cosas que Andrés le platicaba era que había estado enfermo últimamente, algo raro del estómago, creo.
 
Un día fueron Victoria, Andrés (ya se había recuperado) y Ana con Antonio, su esposo (los hijos se quedaron con la suegra) a comer a un restaurante de lujo.
 
La comida, ¿qué te puedo decir? Exquisita. El restaurante era famoso por sus platillos, pero también sus precios. 
 
Si tan sólo pudieran darse ese lujo todos los días, vivirían una vida de reyes.
 

¿Quién no quiere comer delicioso todos los días? 

No conozco a nadie que prefiera lo que no le gusta (o lo que está más o menos pasable) a su comida favorita, bien preparada como se debe.
 
Y si conoces a alguien así, mándalo aquí antes de que se termine su empaquetado.
 
Fue entonces que en la mente de Victoria surgió una idea.
 
Pero te platicaré de esta idea más adelante.
 
Por lo pronto, mi deseo más ferviente es que tú obtengas el mayor beneficio de esto.
 
Porque a partir de ahora podrás ser una persona con la capacidad de crear momentos mágicos.
 
Serás la chispa que inicia esas grandes historias.
 
Y tendrás el poder de convertir caras largas en sonrisas llenas de satisfacción con tu toque.
 
Pero para encender la chispa es necesario que des tu primer paso.
 
 ¡Genial!

Haz abierto el cofre del tesoro.

El mismo que Victoria abrió ese día en el restaurante.
 
Victoria llegó a su casa y recordó un día que la pasó muy bien con su novio hace ya algunos años, ese día salían de la escuela y camino de la escuela a su casa había un café con unos Pays buenísimos.
 
¿Pay? – Pensó.
 
Y recordó el detalle que había tenido José, su novio. Le había regalado un Pay de Manzana ese día. Lo comieron juntos mientras reían.
 
¡Sí! Que buen día aquel.
 
Entonces Victoria pensó para sí misma empezar con un Pay de Manzana…¿porqué no?
Pay de Manzana
Fue por los ingredientes al súper, por supuesto debía seleccionar los más bellos, brillantes y de mejor aspecto.
 
Repasó la lista – ¡Veamos! Ya están las 4 manzanas verdes, limones (sólo una cucharada), agua (bueno esa no la tengo que comprar, pero sí debe estar fresca), azúcar (sólo 75 gr., no es mucho)…¡ah! olvidaba la mantequilla (3 cucharadas)…¿qué más? mmmm…la vainilla (tan sólo 1 cucharada), canela (1 cucharadita), la Maicena (2 cucharadas), aceite vegetal…y por supuesto 12 hojas para rollitos primavera (sí, los de la comida china)…
 
Luego siguió el procedimiento de preparación, el azúcar y la canela sólo para decorar el Pay.
 
Cortó y peló las manzanas en cubos pequeños.
 
Diluyó la maicena en 3 cucharadas de agua asegurándose de que no quedaran grumos. Para luego derretir la mantequilla y fue agregando poco a poco la manzana, la canela, el azúcar, la esencia de vainilla y limón.
 
Tuvo que esperar 5 minutos para poder agregar la maicena. Recordó a José mientras tanto, sonrió pensando dónde podría estar él.
 
Luego colocó el relleno de la manzana sobre las hojas de rollitos primavera. Le costó un poco de trabajo pegar las orillas del Pay, pero recordó el sabio consejo de remojar un poco las yemas de los dedos, y con eso estuvo en un santiamén.
 
Puso a freír en aceite el Pay de Manzana y 5 minutos después vió como la Magia comenzaba.
 
El Pay se ponía de un color dorado y el aroma era exquisito.
 
Sentía como se le hacía agua la boca.
 
No podía esperar para escurrirlo sobre papel absorbente y disfrutarlo como se debe.
 
Lo decoró con el azúcar y la canela.
 
Mientras tanto, el café estaba listo. El sonido de la cafetera lo evidenciaba.

Imagínate, toda una explosión de aromas deliciosos llenaban la casa.

Y finalmente se sentó frente a su ventana y lo gozó como nunca.
 
Su gato se acercó, maulló y rodeo sus piernas.
 
Sonrió mientras lo disfrutaba lentamente observando el paisaje desde su ventana.
 
¿Qué tal?
 
Muchas veces nos preguntamos cómo hacerlo bien.
 
Claro está que no es suficiente con mezclar los ingredientes.
 
Eso déjalo para los que no son Magos del Sabor.
 
Una verdadera Magia necesita no sólo de los ingredientes secretos mezclados sin ton ni son.
 
Se necesita el ingrediente al punto, puede ser que deba ser agregado a diferentes tiempos.
 
O quizá en casos extremos, cuando la Luna se conjunte con Venus a determinada hora.
 
Ya en serio.
 
Lo que verdaderamente cambia la historia, lo que hace que tu receta sepa mejor que nunca.

Es la intención que tú le pones.

Puede sonar absurdo, pero es verdad.
 
Recuerda que estamos hablando de Magia.
 
Piénsalo de esta manera.
 
Te voy a contar el caso de un video de una niña en el internet, posiblemente lo hayas visto o no. Pero te lo cuento:
 
Es una niña que apenas está aprendiendo a caminar, por lo que todavía no lo domina, que se cae y se golpea durísimo. Sin que se dé cuenta su mamá lo está grabando. Ella se esconde. Silencio…
 
Entonces aparece la niña caminando y cuando ve a la mamá, se tira al piso y comienza a llorar.
 
La mamá se esconde de nuevo. Silencio…
 
De nuevo se ve a la niña que camina hacia donde está la mamá, la ve y de nuevo se tira al piso y comienza a llorar.
 
Y así continúa hasta que es consolada.
 
¿Qué tiene que ver esto con la comida, te preguntarás?
 
Muy sencillo.
 
Imagina que la comida es como esa niña. Desea atención.
 
No quiero decir con esto que te pongas a abrazar los brócolis. No te lo tomes literal.
 
Sino que cuando estés frente a los ingredientes, a los utensilios de cocina, la estufa y todo lo que involucra el acto de cocinar, lo veas como un ritual de Magia.
 
Y este acto de Magia, requiere de toda tu atención y toda tu intención.
 
Por supuesto también requiere mucho amor.
 
Y eso fue lo que descubrió Victoria… en un segundo le cayó el veinte.
 
Se dió cuenta de lo bien que la estaba pasando con sus amigos ese día en el restaurante.
 
Porque era un momento mágico.
 
Y eso es exactamente lo que tú puedes hacer.

Tú tienes el poder de convertir cada día de tu vida en un momento mágico.

Porque puedes poner toda tu intención y amor.
 
Porque deseas lo mejor para los que amas.
 
Porque vivir y compartir momentos mágicos es lo que hace que la vida valga la pena.
 
Por eso tú, como Victoria, puedes convertir una receta sencilla en algo increíble…

Los días habían pasado ya. Victoria todavía era una aprendiz de Maga, pero había dado sus primeros pasos.
 
Lo primero que hizo fue darse cuenta que había que cambiar por entero lo que contenía su refrigerador.

La vida es sólo una y está hecha para vivirse bien.

Para que cada instante que vivimos nos regalemos lo mejor (que no siempre es lo más caro).
 
Y así Victoria comenzó a apreciar cada instante. No podía creer lo que le estaba dando a su cuerpo y se preguntaba cómo era posible que no se hubiera dado cuenta antes.
 
Pero no se quedó pensando tanto en lo pasado. Al fin de cuentas, ya era pasado.
 
Estaba en sus pensamientos cuando recibió una llamada de Ana, su amiga.
 
Antonio estaba en el hospital por una gastritis terrible, y lo niños habían estado indigestos últimamente y no sabía qué hacer.
 
Con lo que había gastado de medicinas, honorarios del doctor y el hospital, le hubiera alcanzado para invitar a todos a cenar al restaurante del otro día 3 veces.
 
Victoria la escuchó pacientemente y trató de animarla lo mejor que pudo.
 
Y en algún silencio que hubo, aprovechó para invitarla a su casa un rato. Para pasar un momento entre amigas, cuando Antonio se hubiera ido al trabajo y los niños estuvieran en la escuela.
 
Unos días después, Ana llegaba a casa de Victoria, el día era cálido e invitaba a pasar un buen rato.
 
Victoria la esperaba y tuvieron una charla entre amigas.
 
Ana estaba estresada, ya sabes, con dolor de hombros y no había dormido bien.
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Pero para eso están las amigas.
 
Victoria ofreció un delicioso café a Ana.
 
Ana estaba muy entrada en su plática cuando tomó el primer sorbo. Mientras Victoria estaba sentada en la orilla del sillón, muy derecha, sonriendo y expectante.
 
Ana tuvo una expresión de fotografía, por un instante se calló y olvidó todos sus problemas.
 
– ¡Pero qué rico café!– dijo – ¿Dónde lo compraste? ¿Qué marca es?
 
Victoria rió satisfecha pensando divertirse un poco a las costillas de Ana.
Cafe con Caramelo
Ana había pensado en modificar su rutina al salir de casa de Victoria tan sólo para comprar el café.
 
Pero Victoria no pudo aguantar más y estalló en carcajadas. Ana tenía los ojos bien abiertos y no dejaba de ver el inusual comportamiento de Victoria. Sólo atinaba a pensar – ¿Qué demonios dije?
 
– Yo lo hice – contestó Victoria una vez que se había recuperado.
 
– ¡Sí, ajá! – respondió Ana absolutamente incrédula – A ver, ¿cómo lo hiciste?…¿Fuiste al súper y compraste una marca nueva?
 
Victoria respondió – No, sólo añadí 1/2 taza de cajeta en 5 tazas de café, lo revolví hasta que quedó bien mezclado. Luego lo decoré con la crema batida… y el toque secreto fueron 2 cucharadas de barras de caramelo toffee cubierto con chocolate picado para decoración.
 
Ana estaba sorprendida.
 
Victoria había logrado que Ana olvidara sus problemas por unos instantes.
 
Claro que Ana seguía un poco incrédula.
 
Pero la Magia se había activado.
 
Al final las amigas habían pasado un tiempo fenomenal y mágico.
 
Después de todo la Magia no está en la extensión de la receta, sino en la intención con la que se prepara.

Por supuesto, tú también tienes ese poder dentro de ti.

Convierte cada instante ordinario en un momento mágico.
 
Sólo toca la Llave de Sabor y entra al Mundo del Sabor…
 
El mismo mundo que llevó la vida de Victoria y la de sus amigos de ordinario a extraordinario…

 
Poco tiempo después Ana había tomado la decisión de convertirse en una Maga del Sabor, siguiendo los pasos de Victoria.
 
Cada día que preparaba algo sabía que sus hijos y Antonio, su esposo lo agradecerían con una sonrisa de oreja a oreja.
 
El único que se puso triste fue el médico, porque frente a él sólo había una silla vacía que solía ocupar tan frecuentemente toda la familia.
 
Victoria siguió disfrutando de deliciosos platillos y preparándolos a la gente que más le importaba.
 
Mientras hubiera vida, podían seguir disfrutando de incontables historias.
 
Risas, miradas y abrazos que se quedan en el corazón.

Magia Pura.

Y todo con tan sólo un toque de amor.
 
Y cargada de buena intención.
 
¿Y te preguntarás que pasó con Andrés, el amigo que solía comer Sopas Maruchan?
 
Un día que no llegó Victoria, mientras estaba sentado en una banca en el parque, sonrió, meneó la cabeza y tiró su sopa a medias en el cesto de basura cercano.
 
Se levantó y decidió seguir los pasos de sus amigas.
 
Decidió invitarlas a su casa, a una reunión de amigos…él prepararía todo.
 
Y vaya que se la pasaron muy bien.
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Andrés conectó su licuadora por cuarta vez esa noche y agregó 1 oz de ron blanco, 3 oz de jugo de piña, 1 oz de crema de coco y 2 oz de leche evaporada.
 
Escuchaban su música favorita mientras platicaban de anécdotas de aquellos tiempos.
 
Al final cortó unos triángulos de piña fresca y le puso un toque de decoración con una cereza redodita y apetitosa.
 
– ¡Listo!…¡Tal como les gusta! – Dijo. Y sirvió la Piña Colada a Victoria y a Ana.
Piña Colada
Los niños se habían quedado con su abuela de nuevo. Ellos a su vez disfrutaban de un chocolate caliente y un pan casero que ella les había preparado para la ocasión.
 
Antonio seguía comiendo alitas mientras tanto y no dejaba de chuparse los dedos mientras decía:
 
– ¿Sabían que las manzanas ayudan a mantener las papas más firmes por más tiempo? Es increíble cuando colocas un par de manzanas junto a las papas, ¡duran mucho más!
 
– ¿Y cómo sabes todo eso? – preguntó Victoria.
 
Antonio sólo guiñó el ojo.
 
¿Y tú?

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