Cómo encender la chispa del sabor en tu cocina en tan sólo 10 minutos...
¡Genial!
 

Haz abierto el cofre del tesoro.

El mismo que Victoria abrió ese día en el restaurante.
 
Victoria llegó a su casa y recordó un día que la pasó muy bien con su novio hace ya algunos años, ese día salían de la escuela y camino de la escuela a su casa había un café con unos Pays buenísimos.
 
¿Pay? – Pensó.
 
Y recordó el detalle que había tenido José, su novio. Le había regalado un Pay de Manzana ese día. Lo comieron juntos mientras reían.
 
¡Sí! Que buen día aquel.
 
Entonces Victoria pensó para sí misma empezar con un Pay de Manzana…¿porqué no?
 
 
Pay de Manzana
Fue por los ingredientes al súper, por supuesto debía seleccionar los más bellos, brillantes y de mejor aspecto.
 
Repasó la lista – ¡Veamos! Ya están las 4 manzanas verdes, limones (sólo una cucharada), agua (bueno esa no la tengo que comprar, pero sí debe estar fresca), azúcar (sólo 75 gr., no es mucho)…¡ah! olvidaba la mantequilla (3 cucharadas)…¿qué más? mmmm…la vainilla (tan sólo 1 cucharada), canela (1 cucharadita), la Maicena (2 cucharadas), aceite vegetal…y por supuesto 12 hojas para rollitos primavera (sí, los de la comida china)…
 
Luego siguió el procedimiento de preparación, el azúcar y la canela sólo para decorar el Pay.
 
Cortó y peló las manzanas en cubos pequeños.
 
Diluyó la maicena en 3 cucharadas de agua asegurándose de que no quedaran grumos. Para luego derretir la mantequilla y fue agregando poco a poco la manzana, la canela, el azúcar, la esencia de vainilla y limón.
 
Tuvo que esperar 5 minutos para poder agregar la maicena. Recordó a José mientras tanto, sonrió pensando dónde podría estar él.
 
Luego colocó el relleno de la manzana sobre las hojas de rollitos primavera. Le costó un poco de trabajo pegar las orillas del Pay, pero recordó el sabio consejo de remojar un poco las yemas de los dedos, y con eso estuvo en un santiamén.
 
Puso a freír en aceite el Pay de Manzana y 5 minutos después vió como la Magia comenzaba.
 
El Pay se ponía de un color dorado y el aroma era exquisito.
 
Sentía como se le hacía agua la boca.
 
No podía esperar para escurrirlo sobre papel absorbente y disfrutarlo como se debe.
 
Lo decoró con el azúcar y la canela.
 
Mientras tanto, el café estaba listo. El sonido de la cafetera lo evidenciaba.
 

Imagínate, toda una explosión de aromas deliciosos llenaban la casa.

Y finalmente se sentó frente a su ventana y lo gozó como nunca.
 
Su gato se acercó, maulló y rodeo sus piernas.
 
Sonrió mientras lo disfrutaba lentamente observando el paisaje desde su ventana.
 
¿Qué tal?
 
Muchas veces nos preguntamos cómo hacerlo bien.
 
Claro está que no es suficiente con mezclar los ingredientes.
 
Eso déjalo para los que no son Magos del Sabor.
 
Una verdadera Magia necesita no sólo de los ingredientes secretos mezclados sin ton ni son.
 
Se necesita el ingrediente al punto, puede ser que deba ser agregado a diferentes tiempos.
 
O quizá en casos extremos, cuando la Luna se conjunte con Venus a determinada hora.
 
Ya en serio.
 
Lo que verdaderamente cambia la historia, lo que hace que tu receta sepa mejor que nunca.
 

Es la intención que tú le pones.

Puede sonar absurdo, pero es verdad.
 
Recuerda que estamos hablando de Magia.
 
Piénsalo de esta manera.
 
Te voy a contar el caso de un video de una niña en el internet, posiblemente lo hayas visto o no. Pero te lo cuento:
 
Es una niña que apenas está aprendiendo a caminar, por lo que todavía no lo domina, que se cae y se golpea durísimo. Sin que se dé cuenta su mamá lo está grabando. Ella se esconde. Silencio…
 
Entonces aparece la niña caminando y cuando ve a la mamá, se tira al piso y comienza a llorar.
 
La mamá se esconde de nuevo. Silencio…
 
De nuevo se ve a la niña que camina hacia donde está la mamá, la ve y de nuevo se tira al piso y comienza a llorar.
 
Y así continúa hasta que es consolada.
 
¿Qué tiene que ver esto con la comida, te preguntarás?
 
Muy sencillo.
 
Imagina que la comida es como esa niña. Desea atención.
 
No quiero decir con esto que te pongas a abrazar los brócolis. No te lo tomes literal.
 
Sino que cuando estés frente a los ingredientes, a los utensilios de cocina, la estufa y todo lo que involucra el acto de cocinar, lo veas como un ritual de Magia.
 
Y este acto de Magia, requiere de toda tu atención y toda tu intención.
 
Por supuesto también requiere mucho amor.
 
Y eso fue lo que descubrió Victoria… en un segundo le cayó el veinte.
 
Se dió cuenta de lo bien que la estaba pasando con sus amigos ese día en el restaurante.
 
Porque era un momento mágico.
 
Y eso es exactamente lo que tú puedes hacer.
 

Tú tienes el poder de convertir cada día de tu vida en un momento mágico.

Porque puedes poner toda tu intención y amor.
 
Porque deseas lo mejor para los que amas.
 
Porque vivir y compartir momentos mágicos es lo que hace que la vida valga la pena.
 
Por eso tú, como Victoria, puedes convertir una receta sencilla en algo increíble…
 
Repite las palabras mágicas y aprende cómo hacerlo…